Dar el paso de empezar terapia puede dar un poco de vértigo. Es normal preguntarse "¿qué le voy a decir?" o "¿me van a juzgar?". Saber qué ocurre en la primera sesión ayuda a llegar más tranquila. Te lo cuento.
¿Para qué sirve la primera sesión?
La primera sesión es, sobre todo, un espacio para conocerse. No se espera que lo cuentes todo ni que llegues con las ideas ordenadas. Es el momento en que tu psicóloga entiende qué te trae, cómo te sientes y qué te gustaría lograr, y en que tú compruebas si te sientes cómoda con ella.
Cómo prepararte
- Busca un lugar privado y tranquilo (si es online, con auriculares y buena conexión).
- No necesitas un "guion". Basta con tener una idea de qué te llevó a buscar ayuda.
- Si quieres, anota antes lo que sientes o las dudas que tengas sobre el proceso.
- Llega unos minutos antes para acomodarte y respirar.
Qué te preguntarán
Cada profesional tiene su estilo, pero es probable que te pregunten por:
- El motivo por el que decidiste empezar ahora.
- Cómo te has sentido últimamente y desde cuándo.
- Aspectos de tu vida actual: relaciones, trabajo o estudios, rutinas.
- Qué te gustaría que cambie o mejore con la terapia.
También es tu momento para preguntar: cómo trabaja, cada cuánto serían las sesiones, cómo se maneja la confidencialidad. Todo vale.
Es normal estar nerviosa
Sentir nervios antes de la primera sesión es de lo más común. Suele bajar en los primeros minutos, cuando notas que es una conversación tranquila y a tu ritmo. No hay preguntas obligatorias ni temas que "tengas" que tocar el primer día.
Cómo saber si hay conexión
Al terminar, pregúntate si te sentiste escuchada, respetada y en un espacio seguro. Esa sensación de confianza es la base de una buena terapia. Si no la sientes tras una o dos sesiones, está perfectamente bien buscar a otro profesional hasta encontrar a la persona adecuada para ti.